Starflight One: El avión que no podía aterrizar

En 1983 el cine catastrófico ya estaba bien pasado de moda. No obstante alguien tuvo la valentía de poner en marcha esta película. La trama es simple pero impactante: El primer avión hipersónico alzanza tanta velocidad en su primer vuelo que queda atrapado en el espacio sin posibilidades de volver a la Tierra. El mismo argumento que tenía Aterriza como puedas II, estrenada un par de años antes...

IMPORTANTE: Como seguramente nunca te vas a molestar en conseguir esta peli aqui te la cuento casi al completo. Aunque quizás al ver las imágenes que he puesto te entren muchas ganas, en ese caso NO SIGAS LEYENDO!!

El Starflight One es un nuevo avión comercial que rompe todos los récords de velocidad, por algo es un avión hipersónico. Va a realizar su vuelo inaugural: Los Angeles-Sydney… en dos horas!!

Los primeros cuarenta minutos de la peli son los típicos de cualquier película de la saga Aeropuerto: presentación de los personajes y sus problemas personales. Un culebrón como dios manda: la pareja de recién casados, la azafata madurita que viaja con su hija preadolescente y está liada con el capitán, los periodistas que van a cubrir la noticia, un malvado empresario que va a supervisar el lanzamiento de un satélite privado desde Australia, la abuela entrañable que está sola, Robert Englund en uno de sus primeros papeles, una señora australiana y su esposo que viaja en la bodega porque está muerto y va dentro de su ataúd… Se echa de menos a algún enfermo que requiera un transplante o una operación a corazón abierto.

La catástrofe no tarda en desencadenarse. El satélite lanzado desde Australia estalla y los miles de trozos en los que se convierte se esparcen por el espacio, lo que obliga al Starflight One a desviar un poquito su rumbo y a incrementar la velocidad. Como consecuencia se salen de la atmósfera y quedan en órbita alrededor de la Tierra.

En el espacio no existe la fuerza de la gravedad, y algunos objetos y los pasajeros que no estaban sentados en sus asientos flotan libremente en el interior de la aeronave. El capitán ordena a todo el mundo que se siente, y ya nadie más flota en lo que queda de película. Es curioso cómo a partir de entonces las azafatas y el resto de la tripulación apenas notan la falta de gravedad, simplemente se mueven agarrándose a los asientos y aparentando que están haciendo un gran esfuerzo por luchar contra los efectos de la Ley de Newton.

El reparto no puede ser más de segunda categoría

Como este avión no está preparado para volver a la atmósfera, pues ardería en cuanto la cruzara, hay que pensar en una alternativa para salvar a los pasajeros. Si la película ha sido hasta ahora un despropósito, a partir de este momento se convierte en un despiporre.

Por alguna razón alguien decide que  el ingeniero que construyó el avión, que está a bordo, debe ser el primero en regresar a la tierra para ayudar a pensar cómo se pueden salvar a todos los pasajeros y la tripulación. Para ello la Nasa lanza el Columbia, que vuela hasta alcanzar al Starflight One. ¿Y cómo accede el ingeniero al interior del transbordador espacial? Pues, a falta de traje espacial, lo meten en el ataúd del señor australiano, un par de astronautas lo recogen y hale, a casita.

Una vez en la Tierra el ingeniero tiene una brillante idea: hacer más viajes con el Columbia e ir trayendo a los pasajeros de diez en diez, pues no caben más en el interior del transbordador. Así pues el Columbia vuelve al espacio. Esta vez el truco del ataud alargaría hasta el infinito el metraje de la película, así que a través de un enorme tunel de pástico, se conectan el Columbia y el Starflight One. Cinco pasajeros, entre ellos Robert Englund, consiguen cruzar y entrar en el transbordador. Pero los cinco siguientes (incluida la abuelita) mueren en el intento porque el tunel explota, como se puede ver en el cartel de la película.

¿Se quedarán sin oxígeno? ¿Volverán a la tierra los infortunados pasajeros (y la tripulación) del Starflight One? ¿Se despeinará la jefa de las azafatas? ¿Tendrá un entierro digno el señor australiano? Sólo podréis saberlo si os hacéis con una copia de esta película, titulada en España Vuelo a las estrellas.

3 Respuestas a “Starflight One: El avión que no podía aterrizar

  1. Que gran género……
    lastima que ya no se haga cine asi: la industria se ha cebado a si misma tanto que todo ha perdido perspectiva, ya solo hay o megaproducciones llenas de infografia o cine ultraindependiente pensado para los festivales de cine. y esa amplia gama ancha de productos comerciales baratillos que con el tiempo se vuelven clasicos entrañables como esta peli por ejemplo, o tantas otras????
    QUEREMOS CINE POPULAR SIN GRANDES ESTRELLAS Y CON PRESUPUESTOS BAJOS!!!!!!
    Si el cine digital tuviera mayor acceso a las salas de estreno, o si triunfara la difusion por internet, habría cierta cabida para productos de este tipo, y seria maravilloso……..

  2. ¡Me cago en to’lo que se mueve!
    Me la has vuelto a jugar. Jamás te vuelvo a leer una crónica en la que digas “No sigas leyendo”. Lo voy a cumplir a rajatabla. Otra que me quedo sin saber el final.
    Y dos preguntas ¿alguna azafata acaba pilotando el trasto? ¿los que hablan con ellos desde el centro de control de la Tierra ponen cara de sufrir mucho y fuman como carreteros?

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