Psicosis III

Las secuelas son un género cinematográfico en sí mismo. La crítica las desprecia, y el gran público, aunque en su mayoría acude en manada a ver este tipo de producciones, piensa que segundas partes nunca fueron buenas, ya no digamos terceras, cuartas o quintas…

El público es condescendiente y, asumiendo el bajo nivel de estas cosas, pagan su entrada, alquilan o descargan la película, la ven y la olvidan. Pero cuando la secuela es de un clásico fundacional del cine, cuando alguien se atreve a añadir un dígito a un título adorado por todo el mundo, es cuando uno puede esperar lo peor. Entonces es cuando la crítica y el público se unen, indignados, en el desprecio hacia estas secuelas que profanan esas historias que al parecer son intocables y no tienen derecho a continuar.

Centrémonos en el cine de terror. Es un género especialmente propicio para alargar hasta el infinito sagas protagonizadas por bichos asesinos, momias, zombies, vampiros, y maníacos, por supuesto.  Y aquí es cuando llegamos a las infames secuelas de Psicosis, que a mi me encantan, dicho sea de paso.

Las pobres secuelas de Psicosis de Hitchcock se encuentran bastante olvidadas, no han generado demasiado culto a pesar de ser superiores a muchos de los títulos de terror baratos con los que compitió en aquella  maravillosa década de los 80. Imaginense el asombro de los ejecutivos de Universal Pictures cuando desde finales de los setenta  los psychokillers se lanzaron a los cines a acabar con todos los adolescentes de ficción que se les pusiesen delante. Películas como Viernes 13 que se atreven a robar ideas como la turbia relación madre-hijo que vertebraba la trama de Psicosis, y así hasta el infinito. Era lógico que los peces gordos de la Universal decidiesen reclamar su parte del pastel y para ello generaron dos secuelas cinematográficas, (Psicosis II y III) un telefilme con vistas a convertirse en serie de TV (Motel Bates) y otro telefilme para la tele por cable (Psicosis IV)

De todo este legado, mi peli favorita es Psicosis 3, una delicia absolutamente demencial llena de gurrerías de todo tipo, sexo, asesinatos, necrofilia, monjas en pecado, travestismo y un sinfín de despropósitos que la convierten en una película que cualquier amante del cine de terror debería revisar.

La acción comienza unos meses después del final de la segunda parte, cuando Norman Bates ha descubierto que su madre, la que tenía momificada en el sótano de su casa, no era su madre sino su tía. Al final de aquella secuela, Norman asesina a su verdadera madre y acto seguido la diseca para volver a su dinámica de regentar el Motel Bates y tener discusiones imaginarias con su progenitora.

Se me olvidaba anotar que entre la peli original y estas secuelas pasaron 20 años, tiempo en el que se supone que Norman estuvo internado en un manicomio. Ahora está totalmente rehabilitado.

Entra en escena una monja joven y sexy que se parece bastante a Marion Crane, la víctima de la ducha de Psicosis I, ha escapado del convento y por casualidad acaba alojada en el Motel Bates, donde casi instantáneamente se enamora de Norman (y viceversa). En el motel hay otro personaje bastante peculiar, Duane, un aspirante a cantante bastante buenorro que trabaja de ayudante de Norman mientras ahorra dinero para marcharse a Los Angeles para convertirse en una estrella.

La primera noche que la monja pasa en el motel es fatal, ya que la señora Bates aparece cuchillo en ristre en la ducha de la religiosa dispuesta a asesinarla, en una genialísima secuencia que revive el famoso crimen de Psicosis 1 pero desde el punto de vista de la asesina, la cual se lleva una buena sorpresa cuando descorre la cortina y descubre a la monja desangrándose ella solita porque ha tratado de suicidarse cortándose las venas. La monja está alucinando por la pérdida de sangre, y confunde la imagen de la señora Bates y su cuchillo con ¡la imagen de la virgen María con un crucifijo!

Después de una noche en el hospital, Norman decide invitar a la monja a vivir indefinida y gratuitamente en el motel, mientras aclara sus ideas. Duane también anda por ahí calentorro pensando en beneficiarse a la inocente señorita.

Entre los tres personajes se establece una extraña tensión sexual, que tienen que dejar aparcada porque hasta el motel llega ¡una pandilla de jovenzuelos y jovenzuelas cachondos a celebrar una fiesta! Me encanta este guiño que Psicosis hace hacia la legión de películas que la imitan.

Pronto comenzarán los asesinatos, todos bastante macabros, y además la trama no deja demasiado claro si el asesino es Norman de nuevo disfrazado de su madre… hasta se plantea la posibilidad de que la señora disecada sea un zombi con vida propia…

El caso es que no os podéis perder esta película, es muy divertida, tiene suspense, tetas, sangre, humor autorreferencial de ese que os gusta tanto, y Anthony Perkins está sobresaliente en su papel que le encasilló de por vida.

Anuncios

3 Respuestas a “Psicosis III

  1. A mi me gustó mucho. Fué la primera película de la saga que ví, por lo que no sabía nada de Norman vistiéndose de su madre en las anteriores. Como secuela su nivel es muy alto, muy por encima de las secuelas de los slashers. Mi parte favorita es cuando en la escena en la que hay un televisor emitiendo “El Pajaro Loco”, este se ríe y Norman cree su madre se está riendo de él.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s