True Blood: temporada 4

Los fans gafapásticos de Alan Ball (creador de True Blood y de A dos metros bajo tierra, así como director de la peli American Beauty) ya han tirado la toalla. True Blood se ha confirmado en su cuarta temporada como un delirio sin final en el que todo es lo que parece. No hay dobles sentidos ni metáforas en la serie veraniega que desde hace cuatro años nos hace más llevaderas las insoportables jornadas de calor. A mi desde luego no me importa que sea una frivolidad tan grande.

Al principio de la serie parecía que la chicha iba a estar en el paralelismo establecido entre vampirismo y homosexualidad, justo en este dulce momento que viven los homosexuales del primer mundo en el que se comienzan a reconocer sus derechos. Sin embargo con el avance de las temporadas, la cosa quedó bastante clara: Esta serie es una divertidisima feria de monstruos, un catálogo de seres no humanos que conviven en Bon Temps (Lousiana), un pueblo muy pequeño pero en el que no se aburren nunca porque hay vampiros, hombres lobos, brujas, hadas, cambiaformas, y quién sabe lo que nos tienen reservados para los episodios que están por venir.

Las tramas de esta maravillosa serie son bastante simples. Casi todas giran alrededor de Sookie Stackhouse, una joven bastante estomagante a la que habría que abofetear alguna vez para que se relajara. Sookie juega al juego del amor a dos bandas, entre los vampiros Eric y Bill, aún a sabiendas de que ella es un hada y la sangre de las hadas es bastante apetecible para los vampiros, ya que les de entre otros poderes el de poder salir a la luz del día. El resto de personajes de la serie tampoco se quedan cortos de problemas: cultos secretos, hombres pantera que violan a humanos para perpetuar su especie, parejas mixtas vampiro-humano y sus problemas de convivencia…

Pero lo mejor de esta serie lo he dejado para el final: ¡La mayoría de los personajes se pasan todo el rato en pelotas! Y creo que este hecho sí que es una metáfora. Una metáfora que nos revela que no hay que mirar más allá de estos cuerpos desnudos, que una serie de TV puede tener calidad, ser divertida, entretenida y emocionante y no tratar de cambiarnos la vida. Aunque venga con la firma de Alan Ball.

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3 Respuestas a “True Blood: temporada 4

  1. Buenas.
    Como bien sabes yo no me entero de nada pero me llevo una sorpresa con tu comentario ¿entonces alguien se la tomaba en serio?
    Yo estoy enganchado desde la primera escena del primer episodio, el vampiro paleto que está de pesca me dejó pasmado.
    Adoro esta serie y espero que siga en la misma línea todo lo que dure. Espero sangre, sexo y despelotes, pero que lo hagan de una puñetera vez el chico que está enrollado con la vampiro adolescente y Andy Bellefleur (Chris Bauer). Tengo unos gustos nefastos.

    Que tengas buen verano.

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