Frankenstein, Jr. de Hanna Barbera ha sido todo un descubrimiento para mi. No tengo ningún recuerdo de haberlo visto nunca, ni en mis años mozos ni en internet. Nunca nadie me había comentado la existencia de esta serie de animación de 1966 que se apuntaba de manera descarada a la fiebre de los superhéroes que se desató en Yanquilandia a mediados de los 60. Un proyecto crepuscular de Hanna Barbera pero que de todos modos tiene muchos hallazgos visuales.
La historia es bien simple: Un científico y su hijo preadolescente luchan con las fuerzas del mal (a saber: mad doctors, monstruos imposibles y/ó alienígenas) desde un laboratorio secreto, armados con un robot gigante con superpoderes que tiene un cierto aire al monstruo de Frankenstein.
Los episodios eran bastante repetitivos y violentos. Éste último motivo forzó la cancelación de la serie en su segunda temporada.
Aquí un episodio completo en castellano
Aquí un episodio en inglés en el que
Frankenstein Jr. lucha con Spyder-Man
Producción británica de 1972 que da mucho mucho miedo y que se sale de todas las normas del género. ¡Una película de terror sin personajes malvados! La atmósfera es inquietante y de verdad que se pasan algunos malos ratos viéndola.
IMPORTANTE: Como seguramente nunca te vas a molestar en conseguir esta peli aqui te la cuento casi al completo. Aunque quizás al ver las imágenes que he puesto te entren muchas ganas, en ese caso NO SIGAS LEYENDO!!
A finales del siglo XIX un científico adinerado, Sir Hugo Cunningham, se aficiona a tomar fotografías de los muertos, cuando descubre que puede captar imágenes del alma saliendo del cuerpo en el momento exacto de la muerte.
Este careto acojona, ¿verdad?
En una tranquila tarde en el lago, Sir Hugo llega a rodar en una primitiva cámara cinematográfica la muerte de su propio hijo y su prometida ahogados en el agua, lo que le anima a profundizar en sus investigaciones.
Como su fama de morboso se ha extendido por toda la región, Cunningham es requerido para grabar la ejecución de un condenado a muerte en la horca. Por alguna extraña razón que no se explica nunca, el foco que Sir Hugo utiliza para iluminar la escena desvela una horripilante figura que emite unos desagradables chillidos y que desaparece en el momento en el que el condenado fallece.
“Te lameré todo cuando vuelva del más allá”
Más tarde, en la intimidad de su laboratorio hace una prueba con una cobaya, la envenena y utilizando el mismo foco con el que consiguió iluminar al feísimo espíritu del reo, atrapa al fantasma y lo encierra en un ataud iluminado por dentro con la misma luz del foco con el que lo atrapó. Complicado, ¿verdad?
Retortijones de los que duelen de verdad
Así pues Sir Hugo llega a la conclusión de que ese espíritu es el agonía del alma cuando se acerca el momento de la muerte, y que si consiguiera aislarlo, la persona ya no puede ni agonizar ni morir y por tanto, alcanzaría la inmortalidad. Todo esto lo deduce por sí mismo, aunque recurre a una viejo mito griego, el del Asphyx (de ahí la traducción errónea del título). Recoge a un enfermo desahuciado para probar su teoría pero éste no se toma muy bien la ayuda del científico y le rocía la cara con ácido antes de morir.
“¿Y ahora de dónde saco una capa y una máscara?”
Crecido por su descubrimiento científico, y ya convertido oficialmente en un mad doctor, toma la brillante decisión de inmortalizarse él mismo. Para ello necesita una situación cercana a la muerte para poder capturar el espíritu de su agonía. Y no se le ocurre nada menos complicado que atarse en una silla eléctrica. Con la ayuda de su ayudante y su hija (que están prometidos), lleva a cabo el experimento y atrapa su propio Asphyx en un pequeño ataud monísimo. Para estar seguro de haber logrado la inmortalidad, se encierra en un ataúd sin oxigeno durante 24 horas.
El ataúd de juguete es lo más de lo más
El tío se embala y ahora quiere que su hija y su novio sean inmortales. Para estimular la aparción del espíritu de la chica, montan una guillotina en medio del sótano-laboratorio. Desafortunadamente la cobaya inmortal ronda por ahí royendo lo que puede con sus dientecitos y el experimento esta vez en un fracaso, la muchacha se queda sin cabeza, sin espíritu de la agonía y sin vida.
Ya de perdidos al río. El ayudante de Sir Hugo, desconsolado por la pérdida de su prometida, y escandalizado por lo inmoral de los experimentos que están haciendo, le pide a su jefe que le inmortalice porque una sola vida no es suficiente para pagar su culpa. Esta vez el método elegido es una urna de cristal llena de gas. El experimento falla de nuevo y todo explota. Ya sólo queda Sir Hugo.
Saltamos en el tiempo hasta 1972. Un anciano muy anciano con la cara muy muy estropeada cruza la calle y le atropella un coche. Pero no muere. Le acompaña la cobaya.
“Tengo que saber si en el año 2000 por fin llegará la paz mundial”
Esta es una de las (no tantas) imitaciones que a finales de los 80 surgieron de Pesadilla en Elm Street.
IMPORTANTE: Como seguramente nunca te vas a molestar en conseguir esta peli aqui te la cuento casi al completo. Aunque quizás al ver las imágenes que he puesto te entren muchas ganas, en ese caso NO SIGAS LEYENDO!!
La historia comienza como hacen tantas pelis de terror: hace 20 años. En un hospital psiquiátrico, que está lleno de pacientes de esos que pasan toda la noche gritando y quejándose, hay un doctor loco que está haciendo investigaciones con los pacientes. Los mata y les abre la cabeza para ver cómo tienen el cerebro por dentro. Cuando ya no le sirven los tira a un pozo que tiene en el sótano donde realiza sus experimentos. El director del centro descubre el tinglado y lo asesina pegándole un tiro en la frente. Luego sella la puerta del sótano y aquí no ha pasado nada.
20 años después, es decir, hace 19 años, porque este filme es de 1989, el centro sigue abierto y hasta allí llega una tía buena aunque un poco hombruna que ha sido enviada por el juez ya que padece amnesia. El hospital es bastante particular, los presos están libres por todas las plantas durante el día, y son la mar de graciosos. Por la noche son algo más siniestros. Nada más ingresar a Jane, que es como llaman a la chica que no sabe su nombre, se produce un terremoto y la puerta del sótano se abre, liberando al doctor loco.
La desgraciada joven amnésica tiene pesadillas por las noches y se levanta semi desnuda con un tanga y un mini top que no deja lugar para la imaginación. Digamos que ésta es la parte que más se parece a la saga de Pesadilla en Elm Street, con mucha ambientación onírica, y sobre todo por la apariencia del doctor asesino, que va con las uñas largas y hace chistes todo el rato mientras mata a sus victimas. Por cierto, la peli va bastante cargadita de gore y los crímenes no están nada mal.
Cuando varios empleados y pacientes del hospital han desaparecido, y ante la pasividad del director (que cae en la espiral sin fin del alcoholismo) y las enfermeras (que son muy malas, como debe ser), Jane y otro enfermo, (que es el personaje que se muestra más cuerdo y consciente de lo que pasa en todo momento, y el único que trata de aportar soluciones) deciden investigar lo que está ocurriendo.
Es en este momento cuando la película da un giro y se convierte en una involuntariamente paródica película de zombies. Todos los muertos del pozo se levantan e invaden el hospital, dando lugar a un montón de situaciones divertidísimas.
¿Y cómo se soluciona todo esto? Gracias a que una de las locas del hospital se cree una monja, bendicen toda el agua de un tanque que hacen explotar sobre el pozo. Todos los zombies se derriten. pero la cosa no acaba bien porque resulta que Jane era la hija del doctor asesino y acaba poseída por el espíritu de su padre.