Asfixia (The Asphyx a.k.a The Horror of Death)

Producción británica de 1972 que da mucho mucho miedo y que se sale de todas las normas del género. ¡Una película de terror sin personajes malvados! La atmósfera es inquietante y de verdad que se pasan algunos malos ratos viéndola.
IMPORTANTE: Como seguramente nunca te vas a molestar en conseguir esta peli aqui te la cuento casi al completo. Aunque quizás al ver las imágenes que he puesto te entren muchas ganas, en ese caso NO SIGAS LEYENDO!!
A finales del siglo XIX un científico adinerado, Sir Hugo Cunningham, se aficiona a tomar fotografías de los muertos, cuando descubre que puede captar imágenes del alma saliendo del cuerpo en el momento exacto de la muerte.

Este careto acojona, ¿verdad?
En una tranquila tarde en el lago, Sir Hugo llega a rodar en una primitiva cámara cinematográfica la muerte de su propio hijo y su prometida ahogados en el agua, lo que le anima a profundizar en sus investigaciones.
Como su fama de morboso se ha extendido por toda la región, Cunningham es requerido para grabar la ejecución de un condenado a muerte en la horca. Por alguna extraña razón que no se explica nunca, el foco que Sir Hugo utiliza para iluminar la escena desvela una horripilante figura que emite unos desagradables chillidos y que desaparece en el momento en el que el condenado fallece.

“Te lameré todo cuando vuelva del más allá”
Más tarde, en la intimidad de su laboratorio hace una prueba con una cobaya, la envenena y utilizando el mismo foco con el que consiguió iluminar al feísimo espíritu del reo, atrapa al fantasma y lo encierra en un ataud iluminado por dentro con la misma luz del foco con el que lo atrapó. Complicado, ¿verdad?

Retortijones de los que duelen de verdad
Así pues Sir Hugo llega a la conclusión de que ese espíritu es el agonía del alma cuando se acerca el momento de la muerte, y que si consiguiera aislarlo, la persona ya no puede ni agonizar ni morir y por tanto, alcanzaría la inmortalidad. Todo esto lo deduce por sí mismo, aunque recurre a una viejo mito griego, el del Asphyx (de ahí la traducción errónea del título). Recoge a un enfermo desahuciado para probar su teoría pero éste no se toma muy bien la ayuda del científico y le rocía la cara con ácido antes de morir.

“¿Y ahora de dónde saco una capa y una máscara?”
Crecido por su descubrimiento científico, y ya convertido oficialmente en un mad doctor, toma la brillante decisión de inmortalizarse él mismo. Para ello necesita una situación cercana a la muerte para poder capturar el espíritu de su agonía. Y no se le ocurre nada menos complicado que atarse en una silla eléctrica. Con la ayuda de su ayudante y su hija (que están prometidos), lleva a cabo el experimento y atrapa su propio Asphyx en un pequeño ataud monísimo. Para estar seguro de haber logrado la inmortalidad, se encierra en un ataúd sin oxigeno durante 24 horas.

El ataúd de juguete es lo más de lo más
El tío se embala y ahora quiere que su hija y su novio sean inmortales. Para estimular la aparción del espíritu de la chica, montan una guillotina en medio del sótano-laboratorio. Desafortunadamente la cobaya inmortal ronda por ahí royendo lo que puede con sus dientecitos y el experimento esta vez en un fracaso, la muchacha se queda sin cabeza, sin espíritu de la agonía y sin vida.
Ya de perdidos al río. El ayudante de Sir Hugo, desconsolado por la pérdida de su prometida, y escandalizado por lo inmoral de los experimentos que están haciendo, le pide a su jefe que le inmortalice porque una sola vida no es suficiente para pagar su culpa. Esta vez el método elegido es una urna de cristal llena de gas. El experimento falla de nuevo y todo explota. Ya sólo queda Sir Hugo.
Saltamos en el tiempo hasta 1972. Un anciano muy anciano con la cara muy muy estropeada cruza la calle y le atropella un coche. Pero no muere. Le acompaña la cobaya.

“Tengo que saber si en el año 2000 por fin llegará la paz mundial”
1 comment Mayo 13, 2008









